Revelación Apócrifa

   

por el Arq. Luis Alberto Vernieri López

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PRELUDIO

Este no es un prefacio, es un preludio: porque lo que sigue es un juego.

El Director del Retiro Espiritual terminó su meditación sobre la Redención y dijo:

- Ahora vayan a su cuarto, relean el Evangelio y piensen en la actitud asumida por la Santísima Trinidad ante la caída del hombre: imagínense al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo discurriendo sobre el plan de salvación.

Yo, dócil y obediente, fui a mi cuarto, releí el Evangelio y me puse a pensar...

Pensé que Dios era omnisapiente.

Pensé también que era acto puro.

Pensé que las tres personas de la Santísima Trinidad eran iguales en perfección, iguales en conocimiento, en omnipotencia...

En seguida me puse a especular entre la posibilidad o no de tal conversación...

Discurrir... ¿Puede Dios discurrir...?

Si para Dios todo es presente... Si lo sabe todo... Cómo sería posible un intercambio de ideas si...

Bueno, no habían pasado diez minutos y yo estaba totalmente confundido. Los pensamientos se amontonaban y entrechocaban en mi pobre cerebrito... Era incapaz de coordinar una sola idea coherente.

La cabeza me dolía, me parecía que tenía fiebre, la angustia comenzaba a embargarme.

Hay que ser como niños!

La idea me golpeó en la frente.

Y me dije entonces:

- Basta para mi! ... Ahora jugábamos a que el Padre es el Viejo, el Hijo es el Flaco y el Espíritu Santo la Palomita.

Me olvidé de la Teología, la Filosofía y de todas esas pequeñeces y me entregué a Dios, como un niño a su Padre; y a poco las ideas empezaron a ser más claras y salí, al fin, reconfortado.

Algo escribí sobre esto y algún imprudente que lo leyó me aconsejó: Seguilo!

Lo demás es culpa mía.

La forma como he encarado esta tarea requiere alguna aclaración:

La noticia científica que aquí se da no es noticia y casi no es científica. Como información es sumamente elemental, del nivel de un colegio secundario a lo sumo, y cualquier lector medianamente informado sabe de lo que aquí se habla más de lo que aquí se dice. Y apenas es científica porque si bien casi todo lo expuesto ha sido defendido con mayor o menor entusiasmo por científicos de reconocida sapiencia ha sido también refutado con similar vehemencia por otros hombres no menos sabios.

No es entonces como información que tales cosas se dicen, sino, más bien, con la intención de construir una base o plataforma en la que poco más o menos todos podamos apoyarnos para lanzarnos, a partir de ella, hacia un universo de maravillosas posibilidades.

De tantas posibilidades y alternativas,  yo he elegido algunas y debo confesar que no todas son de mi creación.

Unas son cosas que leí hace mucho tiempo... y no se dónde.

Otras son cosas que leí hace poco y que sí se de dónde las saqué. Pero me he resistido a nombrar autores y libros para no llenar esto de citas y comillas.

Hasta el personaje de Ciro Dan lo he sacado, con nombre y todo, de una novela de Hugo Wast, estoy seguro, que, desde el Cielo, don Gustavo me va a perdonar.

Pero, a pesar de todo, con todas esas ideas y personajes ajenos he tratado de ser justo dando suficientes indicios de su procedencia. Por si no lo he logrado, valga este formal reconocimiento.

Y de las otras ideas, de aquellas que se ocurrieron a mi solito, ¿Qué puedo decir?

Si son buenas, y valen algo... deben ser reveladas, no más.

Si no, el Buen Dios y ustedes me lo perdonen.

 

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